Vidrieras para Santo Estevo

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Un taller de artesanía de Celanova creará los elementos decorativos para el futuro parador El diseño del motivo para el rosetón de la iglesia es obra del grabador Enrique Ortiz

20 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El proyecto de transformación del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil en futuro parador avanza, sin prisa pero sin pausa, bajo la dirección del arquitecto Alfredo Freixedo. El técnico ha asumido, además de la obra civil en sí, la creación de un mobiliario y elementos decorativos acordes a la línea que marca la prestigiosa cadena de Paradores de España. Entre los elementos incluidos en el proyecto que está desarrollando Freixedo Alemparte figura la instalación de una vidriera en el rosetón de la iglesia del monasterio, espacio ocupado hasta fechas recientes por un gran reloj que desvirtuaba la monumentalidad del lugar. Para desarrollar esta iniciativa artística Freixedo ha elegido a la que considera una de las mejores artesanas del vidrio de la península: Raquel Fernández. Con más de 14 años de oficio, creó su taller hace cuatro años con ayudas del Plan Leader. El de Raquel Fernández, en Celanova, es el único taller artesano de Ourense que crea vidrieras -en la relación de la Xunta figuran diez en toda Galicia-. El rosetón para la fachada de la iglesia de Ribas de Sil aún no se ha creado. Existe un boceto inicial pero se está pendiente de una reunión entre Raquel Fernández y Enrique Ortiz, el autor del motivo, para ultimar la pieza. Raquel Fernández realiza vidrieras para toda Galicia «aunque la mayor parte de los encargos son particulares de toda la provincia de Ourense y del norte de Galicia». Con un diseño muy cuidado y único para cada cliente, el taller se distingue por utilizar los mejores materiales «en el caso concreto de Santo Estevo vamos a utilizar vidrio soplado, que es lo mejor y lo más caro». La artesana cree que no existe en Galicia mucha tradición en este campo de la artesanía «lo contrario que pasa en Cataluña». El taller, en el que trabajan tres personas, crea piezas «para viviendas, nos piden mucho para claraboyas, puertas, veluxes» y también para instituciones -tienen obra en el monasterio de Ramirás-.