Abelardo Pérez Gabriel agarró ayer el timón de su carrera política en Cabeza de Vaca. Ante medio centenar de vecinos. Ante compañeros y mandos de la organización política ourensana. Ante su cartel electoral de cuidado diseño y pose mediática profesional. Abelardo Pérez Gabriel, candidato a la alcaldía de la capital por el PSOE, ocupa mesa presidencial en la asociación vecinal de Cabeza de Vaca custodiado por el secretario local, Francisco Rodríguez, y por el presidente del colectivo ciudadano, Eladio González. Éste, por algo es hombre de absoluta confianza del secretario provincial Pachi Vázquez, actuó como el perfecto telonero del aspirante a alcalde. Eladio González rompe el fuego como sólo un presidente vecinal puede hacerlo. Les dice a los paisanos lo que los paisanos ya saben de antemano. Verdades como puños: las carencias seculares de viales, de espacios deportivos, de transporte público... Y Abelardo Pérez, que posa bajo su misma imagen -el puño sujetando la barbilla- asiente sereno y grave, como el alcalde in péctore en que lo está convirtiendo su compañero de partido: «Abelardo -le pide sencillo, pero firme, el dirigente vecinal- toma nota de nuestras demandas a ver si puedes hacer algo». De momento, Abelardo asiente. «Abelardo -insiste el presidente vecinal- sé que vas a cumplir, que nos vas a dar lo que nos merecemos». Eladio González se despacha a gusto. Expone con decisión ante el alcalde in péctore y la congregación vecinal las carencias dotacionales frente a las ventajas naturales de la localidad. Claro que muestra también su faceta expeditiva. Ya habló él mismo con el alcalde de Barbadás -aunque la localidad pertenece a Ourense- para intentar solucionar algún que otro asunto. «Todo bondade» Después, presenta a Abelardo: «Un amigo». Y aclara: «Independentemente da política, que é algo pasaxeiro, el será amigo ata o final da vida. Non engaña a ninguén, e amante da natureza, é deportista, e é un home pendente da xuventude. Todo bondade». Con semejante preámbulo el candidato a la alcaldía casi enmuedece. Pero se recupera Pérez Gabriel y lanza su discurso electoral ante la vecindad previamente convencida de Cabeza de Vaca y ante los dirigentes locales de su partido. Didáctico, aleccionado, documentado -presenta cifras de porcentaje del aumento de la miseria en la capital, frente al decrecimiento en Lugo- el candidato actúa como el alcalde in péctore y promete solucionar los problemas del barrio en quince días «si en maio chego á alcaldía».