Una vida al borde de la ley

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Las calles fueron testigo del fallecimiento de uno de los personajes más conocidos en el entorno policial. Su fuga en 1997 lo convirtió en el «rambo» ourensano

28 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Treinta y siete años y una leyenda a sus espaldas. José Manuel Carnero se lleva a la tumba una vida al borde de la ley, entre fugas policiales, acciones ilegales y años de prisión. Quienes lo vieron morir afirman que no se enteró de nada. «Cruzó la calle, se dio la vuelta y de repente cayó al suelo». Así terminaba su vida. De manos de quien antaño fue su compañero de correrías en asuntos de drogas. Dice la policía que fue un ajuste de cuentas. Quienes lo vieron apenas si se enteraron de lo que sucedía. «Yo estaba cerrando y vi a dos personas por la otra acera, cargados de bolsas. Un segundo después paró un coche delante de mi bar y de él se bajó una persona. Pude ver que, mientras cruzaba y se dirigía hacia ellos, portaba en su mano derecha algo muy largo, como un bastón, y en la otra un cuchillo. Cuando llegó el hombre soltó su bolsa y sacó otro» cuenta José Rodríguez, testigo presencial. Lo que a él en la noche le pareció un bastón era una espada de grandes dimensiones, conocida como katana. Tres armas y dos hombres. El final estaba cantado. Tras la pelea Carnero, herido de muerte, volvió sobre sus pasos pero enseguida cayó al suelo. Murió sobre la acera. Terminaba así la vida de un hombre que saltó a los titulares cuando a finales de 1997 conseguía evitar la vigilancia policial y permanecía escondido, armado con una pistola y una granada, durante más de un mes. Se le acusaba de amenazas a su esposa. Después vendrían otros altercados en diversas provincias. Se le acusó de diversos delitos, entre ellos amenazas, atentado y tenencia de armas. En marzo de 1999 en la Audiencia provincial de Ourense el fiscal pedía una pena de 16 años. Entonces se le aplicó una reducción de condena porque los psiquiatras diagnosticaron un trastorno de personalidad asociado al uso de drogas y alcohol. Su abogado dijo que el fallo «abría el camino a la reinserción social, laboral y personal del acusado». Nada más lejos de la realidad. Carnero era detenido de nuevo en julio del 2001 por su presunta vinculación en una red de tráfico de drogas que operaba en Ourense. Junto a él cayó la pareja con la que ayer se cruzó por última vez en la Avenida de Buenos Aires, Basilio J. y Josefina P, alias «Pucha». La familia de Carnero afirma que en las últimas semanas Basilio los había amenazado. La ley de la calle volvía a dictar las normas.