El taller de treatro cumple en el 2003 una década como criadero de actores en la ciudad de As Burgas Una veintena de personas participa en las clases que se prolongarán hasta el verano
16 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.No será la primera vez que escuchen decir aquello de que la vida es puro teatro. Y posiblemente esta aseveración se asocie, generalmente, con la necesidad de fingir que la vida impone en muchas circunstancias. Sin embargo, la afirmación va más allá y para comprobarlo nada mejor que darse un paseo por el taller de teatro que Loly Buján dirige en la Casa da Xuventude de Ourense desde que llegó de Cuba, en el año 1993. Entre sus alumnos no sólo hay futuros actores -o al menos aspirantes a serlo- sino personas que jamás se subirían a un escenario, salvo que fuese a punta de pistola, como reconoce Raquel, una celadora de 26 años que participa en el curso de perfeccionamiento. Contra la timidez Su caso es como el de muchos hombres y mujeres que recurren a este taller para cosas tan comunes como adquirir mayor facilidad de palabra y desenvolverse mejor en su trabajo, o para aprender a superar los problemas de timidez y relacionarse con más soltura. Rosa María -funcionaria de la Xunta y rondando los cuarenta- no quiere dedicarse a ello profesionalmente. «Me sirve para vivir experiencias distintas, otros mundos, otras situaciones, a través de la historia y de los personajes», apunta. Pero además las técnicas teatrales pueden llegar a ser, sino un sustituto del psicólogo, sí al menos una buena ayuda para evitar problemas anímicos y depresiones. Loly Buján, la profesora del taller, explica que es muy últil para aprender a exteriorizar sentimientos «y evitar que se queden dentro generando malestar, o rabia, o tristeza y haciéndose cada vez más grandes». Su experiencia le ha demostrado que hacer teatro «y meterse en la piel de un personaje, con una problemática concreta, ayuda a saber afrontar luego en la vida real nuestras propias situaciones difíciles». De todos modos hay que reconocer que el mayor porcentaje de alumnos -en su mayoría entre los 16 y 24 años- son aspirantes a actores y actrices. Víctor Varela, Ana González, María, Aitor Rey o Lorena López son nombres que cualquier día aparecerán en el reparto de una compañía, o en los títulos de crédito de una película o serie de televisión. Pero son realistas y saben que no es fácil vivir de ello, así que todos preparan una alternativa profesional. Mientras tanto sigue esperando a que suba el telón.