Moneda de cambio

OURENSE

DIAGONAL

30 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

MÁS DE lo mismo. Y nueva constatación de cómo las leyes, los tribunales, las sentencias (y sus virtuosísimas madres) acaban convertidas en moneda de cambio. Hubo un tiempo, no tan lejano, que casi todos criticaban la instrumentalización de la Justicia, (justamente ese, no otro, era el palabro), con fines políticos. La planilla igual servía para desacreditar una denuncia por sospechas sobre la gestión de unas fiestas, como para acabar llevando al banquillo a un diputado provincial que vendía cosas a la misma institución donde él firmaba los pagos, o al alcalde que adjudicaba un servicio de transporte urbano a la mejor opción, que lo era y sigue siéndolo, aunque el capital no fuese ourensano. La fase está superada. Ahora hilamos de otro modo. Antes, decían, se instrumentalizaba la justicia; de un tiempo a esta parte se trafica directamente con querellas, demandas y sentencias. A la luz del día. O pagas lo que te pido, que aquí te espero, o pido a los del Supremo que te ejecuten y te derriben. ¿Y qué si la sentencia es firme? Nada. La imagen del garito en penumbra, con bombilla pelada iluminando la mesa, humo, naipes nuevos y botellas de whisky, es parte de la leyenda.