A Cerca de medio centenar de truchas muertas es, según la primera toma de muestras, el efecto de un vertido de cloro en el río Maceda, que está siendo objeto de investigación por parte de la Guardia Civil, a partir de la denuncia formulada por el responsable de las piscinas de este municipio, que advertía del vertido de un contenedor de cloro en el desagüe de la piscina por parte de un desconocido. Esta acción, cuyo autor podrá verse acusado de un delito ecológico, si al final es identificado, causa grandes daños a la fauna, puesto que el cloro llega al agua sin haber pasado la exigible depuración. La patrulla del Seprona desplazada al lugar localizó 38 truchas muertas en un tramo de medio kilómetro, que fueron recogidas para un posterior análisi que determine las causas del accidente. La situación está siendo también objeto de estudio por parte de los servicios técnicos de la Consellería de Medio Ambiente, para depurar posibles responsabilidades.