El Campamento Urbano celebra el día del parlamento infantil entre escaños
05 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Que a los jóvenes no les interesa la política tiene mucho de cierto, aunque no todo. Por si acaso, porque más vale prevenir que curar, los organizadores del Campamento Urbano decidieron ayer jugar a la democracia. Y lo hicieron con varios objetivos: acercar la realidad de las instituciones políticas a los más pequeños y fomentar en ellos el interés por el funcionamiento de los mecanismos democráticos. Y es que la personalidad infantil, a medio camino entre la inocencia y la curiosidad, es el mejor caldo de cultivo para la responsabilidad del futuro votante. Divididos en dos grupos -los más pequeños de 9, 10 y 11 años, por un lado, y los de 12, 13 y 14, por otro- los niños se constituyeron en partidos políticos. Después elaboraron su propio programa electoral, proponiendo actividades para tres jornadas del campamento urbano del próximo verano. Hicieron campaña. Octavillas y mítines incluidos. Y por su puesto, eligieron a sus representantes. Manuel Cabezas y Francisco Javier Rodríguez Nóvoa atendieron las dudas de los críos, apostados en los escaños del salón de plenos municipal. Sin pelos en la lengua. En la Diputación, el trago le correspondió a Rogelio Martínez. Se interesaron por los incendios, por el urbanismo, por la recuperación del Casco Vello, por la situación económica de la ciudad... Y no tuvieron ningún problema en interrogar sobrer esas cosas que interesan a todo el mundo pero que nadie se atreve a preguntar: qué coche tiene el alcalde o cuánto cobra. Será que alguno ya se ha enterado de que la cosa laboral está mal y ha empezado a buscar salidas. Jugar a la política hoy es apostar por la democracia de mañana. Jugar a la política hoy, borrachos de inocencia y curiosidad, es educar con perspectiva. Ay. Que dure.