Cuíña reacciona y ordena abrir el puente de A Raña sin esperar a Fraga

Begoña Barbosa O BARCO

OURENSE

LOUXA

La obra llevaba tres meses rematada y sólo estaba pendiente de la inauguración oficial La Xunta justifica con un error de agenda un retraso de tres meses

05 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Mediodía de un caluroso lunes en Valdeorras. Recibo en la redacción una llamada de Xestur. Su gerente quiere comunicarme personalmente que se abre al tráfico el puente de A Raña. Mi sorpresa es mayúscula, porque me asegura que será a las cinco de la tarde. Llego antes de la hora anunciada y descubro que ya no están las famosas vallas de «desvío a Cualedro». Su lugar lo ocupa un camión, cuyo conductor me habla de inauguración, de Cuíña y de las seis de la tarde. Pero no descubro ningún dispositivo que invite a pensar en cortes de cinta, llegada masiva de autoridades, agregados, habituales discursos y recordatorios de millones de euros invertidos en la obra. Un solitario vehículo espera en el cambio de rasante del puente. En su interior el encargado de la construcción del polígono -adjudicada a Copasa- aguarda a Juan Carlos Cabanelas. Pasa un Audi. Pero todavía no es el gerente de Xestur. Llega, eso sí, a las cinco en punto para convertirme en el único testigo de tan inusual inauguración. Como si el calor trasladase la buena nueva, varios vehículos ya sortean el Sil evitando el tortuoso y hasta entonces obligado paso por el maltrecho vial de Viloira. El puente está abierto, sin que haya venido a O Barco nadie de FCC, la empresa que lo levantó. Cuíña puso fin a la incongruencia con una llamada de teléfono y el ambicioso proyecto ya está a disposición de quienes pagan los impuestos. Así de simple. Con su rapidez, el conselleiro se evita tener que responder a los alcaldes valdeorreses. Por ejemplo al de O Barco. Porque el socialista Alfredo García tenía claro que «no es razonable que los vecinos no puedan utilizar una obra que costó tanto dinero, y les permitiría ahorrarse kilómetros para cruzar al otro lado de la comarca, simplemente porque hay que esperar a que se proceda a una inauguración oficial». Por eso consideró normal y lógica la decisión de Política Territorial, que Cabanelas le trasladó llamándolo desde el polígono a las seis de la tarde. Cuíña tampoco tendrá que rebatir el recordatorio del regidor independiente de A Rúa sobre actos protocolocarios y su lección de que «nosotros inauguramos el Centro Cultural Avenida en marzo del 97 pero lo pusimos en funcionamiento en diciembre del 96». Para este regidor la lógica marca que «si las obras se hacen para servicio de los ciudadanos, éstos se beneficien de ellas lo antes posible, al margen de cuando se celebre el acto institucional, que no tiene nada que ver con la puesta en marcha real de las obras para los vecinos». Más o menos en el mismo sentido se manifestó el alcalde de Vilamartín. Pero Manuel Candal, el único de los tres que es del PP- recurrió a la diplomacia. Y lo hizo hablando de hacer obras que beneficien al pueblo. «Lo importante es hacer obras que beneficien a la comarca, que exista la voluntad de hacerlas y que se ejecuten». Añadió que «aunque la inauguración también debe realizarse, es bueno poner las cosas en servicio lo antes posible». Unas frases del alcalde de uno de los municipios que más se beneficiarán con la medida adoptada ayer. Porque los núcleos de Arnado y Penouta podrán, por fin, tener un adecuado acceso hacia el otro lado del río sin tener que sufrir el maltrecho tramo que los une con O Barco a través de Viloira. Como quiere Candal no faltará la inauguración oficial, que llegará en septiembre.