Los detalles de la Mostra

La Voz

OURENSE

LOS pequeños detalles son los que hacen que una cosa pueda pasar de la mediocridad a la excelencia. Detalles, a veces muy pequeños, son los que marcan la diferencia. En definitiva, que se puede ser cutre o, sólo con un toque de delicadeza, ser la bomba. Lo mejor. Pues algo así es lo que pasa en Ribadavia con la Mostra de Teatro. Mayoría de edad, buen cartel, prestigio gallego y casi nacional... Así hasta un sinfín de detalles que convierten a esta semana del arte y la expresión en un referente. Pero claro, de ahí a la excelencia hay un abismo. O varios. Uno de ellos es la venta de entradas. El miércoles, sin ir más lejos, se atrasó una hora y media la hora de recogida de las reservadas, contradiciendo al programa. Decenas de personas hacían cola para conseguir un asiento (es un decir), mientras el mismísimo alcalde daba órdenes desde taquilla para no vender las que no se habían recogido. No hasta que empezara la función. ¡Viva la cutrería y la falta de vista! Sin quitar mérito y con respeto a quienes luchan porque esto vaya arriba, tengo que decir que con «lumbreras» así, la Mostra nunca será mejor de lo que es. Nunca se quitará la boina.