La elección de los ponentes al congreso regional es el espejo en el que se reflejan las relaciones de fuerza en el seno del PP ourensano. Así, la inclusión de la vicepresidenta del Parlamento gallego, Inmaculada Rodríguez Cuervo, quien llegó a estar radicalmente enfrentada con el presidente provincial hasta el punto de plantearse el abandono de la política, es intrepretada en los distintos sectores del PP como el síntoma manifiesto del inicio -ya anunciado: pidió recientemente disculpas al presidente por los errores cometidos- de una nueva etapa de fidelidad a José Luis Baltar. Opuesto es el caso del secretario provincial del partido, Elier Ojea, a quien el presidente le ha ido recortando poder -desde la celebración de congreso provincial de 2001- en favor de su hijo, José Manuel Baltar Blanco, a quien le otorgó la secretaría de acción política, al margen de otros cargos institucionales y el futuro del partido en la provincia. Ojea queda ahora al margen del grupo de elegidos, como Manuel Cabezas, o como el alcalde de Verín, Juan Manuel Jiménez. Éste