La presencia de los Reyes Magos, que desfilaron por las calles de toda la provincia, fue aclamada en la tarde de ayer por miles de niños El sueño volvió a cumplirse. Puntuales a su cita de cada año, Melchor, Gaspar y Baltasar, los Reyes Magos recién llegados del lejano Oriente, aparecieron ayer en Ourense para disfrute de niños y quienes no lo son tanto. Las diferentes calles de múltiples localidades de la provincia se llenaron de música y color, con un rastro imborrable de toneladas de caramelos que sus majestades dejaron a su paso. Los niños se contaron por miles. En la capital ourensana el desfile, que se prolongó durante más de dos horas, tuvo una novedad. La comitiva real recorrió por primera vez, el recién estrenado puente del Milenio.
05 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.A la ciudad de Ourense los Reyes Magos llegaron en tren, como cada año. Desde mucho antes de su llegada ya los estaban esperando. Pocos niños de la capital se perdieron en la tarde de ayer uno de los momentos más esperados del año, la Cabalgata. Gigantes y cabezudos, soldados egipcios, saltimbanquis. No faltó de nada en la comitiva que acompañaba a tres de los personajes más queridos por los niños, aunque Baltasar, el rey negro, fue el más aclamado. A su paso por las distintas calles de la capital, en un desfile que, como cada año, volvió a colapsar el tráfico, repartieron regalos, una tonelada de caramelos y, sobre todo, mucha ilusión. Tampoco faltó la emoción en las comarcas ourensanas. En O Barco los reyes fueron recibidos en la estación de tren por el alcalde. Alfredo García los acompañó hasta las carrozas en las que recorrieron la villa. Cientos de personas siguieron la comitiva encabezada por la Banda de Gaitas del Concello. Los Reyes Magos también hicieron escala en A Rúa. A O Carballiño sus majestades llegaron con un poco de retraso lo que no impidió una recepción por todo lo alto, con gran afluencia de público. La misma expectación se vivió en Ribadavia, Cortegada, Beade y Carballeda.