La inexistencia de cajeros en algunas localidades colapsó de usuarios las sedes de las sucursales bancarias La entrada del euro será un poco más complicada en las zonas del rural ourensano. Allí no hay tantas sucursales ni empleados como en la capital y la avanzada edad media de los habitantes está provocando algunos problemas de fácil solución. Tanto el oriente como el occidente ourensano tuvieron ayer momentos de nervios y tensión por la nueva moneda. La inexistencia de cajeros llenó de público las sucursales, cuyos trabajadores se emplearon a fondo para que todos entendieran como va el euro.
02 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En algunas zonas de la comarca de Valdeorras, como San Xoán de Río, A Veiga, Vilariño de Conso o Chandrexa de Queixa no hay cajeros automáticos. Las sucursales bancarias se llenaron de vecinos que acudieron a deshacerse de la calderilla, unos, y a cobrar la pensión, otros. En algunas de estas oficinas sólo trabaja un empleado, que se quedó afónico explicando eso del euro convencido de que algunos mayores se habían ido igual de confundidos que llegaron. En O Carballiño y Ribadavia se desbordaron todas las previciones. A las dos de la tarde algunas de estas entidades se encontraban a punto de quedarse sin euros, aunque un gran número de personas exigía que los pagos se les realizasen en pesetas. En el caso contrario, las entidades de núcleos rurales pequeños como en Feás, los euros fueron más que suficientes. Las colas fueron enormes.