Baltar Pumar afirmó, en el funeral oficiado por el obispo, que «se Esgos dou un home bo foi Miguel» La familia de Miguel Ángel Rodríguez González, el jefe de salud pública de la delegación provincial de Sanidade, se vio ayer arropada por cientos de personas en los funerales celebrados en Esgos. Los arcenes de la carretera de Trives pocas veces se vieron tan desbordados de coches como ayer. La iglesia se quedó pequeña. Un aplauso, expresamente pedido por José Luis Baltar, marcó el final de la misa de funeral.
06 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Que Miguel Ángel Rodríguez, «Chisco», era una persona querida lo puso de relieve la multitudinaria asistencia a los funerales y, sobre todo, las caras y los ojos de una significativa parte de los presentes, al igual que el respetuoso silencio con el que se siguió el funeral desde el exterior de la iglesia. La misa fue oficiada por el obispo de la diócesis, Carlos Osoro. Antes de finalizar el oficio religioso, el presidente de la Diputación, José Luis Baltar, agradeció a los asistentes su presencia y dijo, ostensiblemente emocionado, que «se Esgos dou un home bo foi Miguel», cuya muerte calificó como «unha traición, un desgarro no corazón». Un aplauso puso fin al funeral.