Las comunidades de montes de Ourense pueden optar a ayudas millonarias para repoblar o cuidar los bosques El aprovechamiento de los recursos que ofrece el monte sólo se circunscribe en muchas ocasiones, por falta de interés de los propietarios, a generar madera. De esta forma, Galicia produce unos seis millones de metros cúbicos al año. Y aquí juega un papel fundamental la gestión pública, estableciendo convenios o consorcios con las comunidades vecinales de montes. Las ayudas puestas en marcha en la década de los 90 por la Unión Europea posibilitaron nuevas vías de forestación, también en Ourense.
26 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La planificación juega un papel fundamental al diseñar el futuro de un monte comunal. Sus propietarios pueden aprovechar distintas líneas de financiación que superen el modelo tradicional y protector de la Administración, que fomentó en la provincia las grandes superficies arboladas desde los 50. En muchos casos, las comunidades de montes vecinales ourensanas optan por ofrecer sus terrenos a empresas privadas, que se encargan de gestionar las ayudas ante la Unión Europea -al 100%- y se encargan de las repoblaciones forestales. La fiscalidad para las comunidades de montes es uno de los principales escollos que desaniman a los comuneros. Desde la asociación Man Común se destierra la teoría de que habrá que pagar a Hacienda. Ocurrirá si se reparten grandes cantidades de dinero, pero no si los ingresos que genere el monte se destinan a una función social. Y sobre todo recomiendan asesoramiento para aprovechar todos los recursos y ayudas que genera el monte. Entre esos posibles recursos está la producción de castañas, que se centra en Conso-Frieiras, Monterrei, Valdeorras, Tierras de Trives y Caldelas. Las setas apenas se aprovechan comercialmente. También resulta casi nulo el interés por plantas aromáticas o frutos de primor -de arándanos a moras- que tienen potencial.