Cerrojo policial

A. V. OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Un espectacular dispositivo de seguridad evitó que un pequeño grupo de vecinos de San Cibrao protestase ante las autoridades Les ganaban en número y en organización. Un amplio dispositivo de la Policía Autonómica y la Guardia Civil se encargó de que un pequeño grupo de vecinos de San Cibrao das Viñas -poco más de una quincena- accediesen con pancartas al recinto de la ecoplanta de Sogama para manifestarse. El presidente de la Xunta, Manuel Fraga, fue el encargado de inaugurar la nueva infraestructura. Los gritos y las protestas se quedaron, sin embargo, en plena carretera. Todo funcionó. Los escasos vecinos concentrados tuvieron que conformarse con increpar desde lejos a los ocupantes de los coches oficiales.

14 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El bautizo de la ecoplanta de Sogama en San Cibrao das Viñas tuvo como padrinos -además de a las autoridades oficiales encabezadas por el presidente de la Xunta, Manuel Fraga- a un amplio dispositivo de seguridad. Agentes de la Policía Autonómica y la Guardia Civil velaron en todo momento para que un pequeño grupo de vecinos de la zona -menos de una veintena- no accediesen al recinto de la ecoplanta con pancartas en las que reivindicaban la reubicación de la nueva infraestructura. Los policías ganaron en número y, claro está, en organización a los manifestantes, muy pocos y, finalmente, bastante abatidos. Durante toda la mañana las medidas de seguridad se desplegaron por el polígono para garantizar que nada se salía del guión protocolario. Los ciudadanos aguardaron pacientemente a la conclusión del acto para lanzar sus cansadas protestas e increpaciones a los ocupantes de los coches oficiales. Algunos se habían plantado allí a las dos de la madrugada y el efecto de la noche en vela se aparecía en las ojeras. Al final, ganaron los policías, como en las películas. Quedó tiempo para que algún guardia civil cogiese amablemente por el hombro a algún vecino y, a golpe de palmadita en la espalda, le lanzase sonrisas de complicidad diciéndole con los ojos un Que lle imos a facer.