Los padres del pequeño muerto en Vilamartín no devuelven a sus hijos a la Xunta para evitar una adopción
12 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La Consellería de Familia tiene pendiente una resolución para recuperar a los hermanos del niño que falleció tras ser atropellado en Vilamartín. Los padres no devolvieron a los pequeños, que residen en un piso tutelado de la Xunta en Ourense, después de un permiso. La madre del niño dijo que «non o devolvimos porque o iban a dar a unha familia e queremos que estén con nós». Los padres relataron que los niños se escaparon en alguna ocasión para regresar a casa con sus padres y «queren estar con nós». Los progenitores de L.A.T.A. aseguraron el martes que dos de los hermanos del pequeño fallecido -una niña de doce años y un niño de siete- estaban ya en Portugal y se quedarían allí para asistir al funeral por su hermano, que estaba previsto que se celebrase ayer a las cinco en el país luso. El más pequeño, de cuatro años, estaba con sus padres en O Barco. La familia procede de Vila de Cunha, cerca de Vilareal. Los padres del niño fallecido son primos. El padre tiene otros siete hermanos, que se fueron viniendo con sus familias para Valdeorras a lo largo de los últimos años. Una tía de los niños, que reside en el barrio de San Roque, aseguró que la familia estaba pensando incluso en regresar a Portugal «para cultivar unhas terras e ir saíndo adiante». Este familiar apuntó que en ocasiones los padres de los niños recibían alguna carta de la Xunta, pero que no sabían leer ni escribir. Los padres comentan que en el momento del accidente el niño caminaba en medio de los dos y que se dirigían a Vilamartín para coger el tren de las cinco de la mañana «porque era cedo e os cartos que aforrabamos ó collelo eli en vez de en O Barco dábanos para comer en Ourense». La familia viajaba a esta ciudad, según apuntan, para ir a una consulta al médico en el Cristal Piñor. El padre -que trabajaba en una cantera- se encuentra, según él, de baja por problemas de columna. El primer tren que pasa de madrugada en dirección a Ourense es un expreso. En Vilamartín sólo existe un apeadero, por lo que hay que subir al tren sin billete. Vilamartín está a siete kilómetros de O Barco. Los padres carecen de medios y recurrieron a la compañía de seguros del coche para que ésta financiase la repatriación del cadáver a Portugal y poder celebrar el sepelio.