VICTORIA MOURENZA EL CRONÓMETRO Cassandre Stapfer, fotógrafa suiza que expone en la Casa do Escudo
30 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Para mi el Camino es un laboratorio, un condesado de la vida cotidiana», afirma Cassandre Stapfer. Para esta joven suiza, su vida ha cambiado después de recorrer el Camino de Santiago francés. Ha recogido en imágenes sus vivencias como fotógrafa profesional y lo que supuso para ella el itinerario. La exposición titulada «37 horas en el laboratorio del Camino» está colgada en la Casa do Escudo de Verín. -¿Qué le llamó más la atención del Camino? -Cambió mi vida. Descubrí el contacto con la naturaleza porque soy una persona de ciudad y siempre que iba al campo era a esquiar. Fue importante también la relación con la gente, con la que siempre aprendes algo. -¿Cuál fue el resultado del itinerario? -El Camino me purificó físicamente porque al andar eliminas muchas toxinas y también sicológicamente porque tienes tiempo para arreglar cosas en tu vida o con gente de tu pasado. Cuando llegué a Finisterre fue como entender el sentido de la vida y de la muerte. -Otra consecuencia ha sido fijar en Galicia su residencia. -Ya quería vivir en España, pero prefería el Mediterráneo. Hice el Camino para descansar y cortar un poco con mis preocupaciones. Una vez en Finisterre me gustó mucho la energía del Atlántico y la gente porque quizás es más verdadera. Sentí que era mi casa y me quedé. -¿Qué intenta reflejar con sus fotografías? -Que las personas que no han hecho el Camino se hagan una idea más amplia. No es sólo un paseo por el bosque porque también hay días malos, sufrimiento o de lluvia, pero en general es algo bonito.