Reencuentro inesperado

Marta Vázquez Fernández
MARTA VÁZQUEZ OURENSE

OURENSE

XABIER NOVO

Numerosos ourensanos se acercaron hasta Oira para visitar las piscinas, abiertas ayer al público tras las obras Los primeros bañistas llegaron hacia las diez de la mañana. Sabían de la reapertura de las, malogradas durante el invierno, piscinas de Oira y quisieron ser los primeros en ver cómo estaban. Otros encuentros fueron menos románticos y muchos, sin saberlo, se encontraron las puertas de estas piscinas abiertas y se decidieron a entrar. El buen tiempo ayudó a que a lo largo del día creciera el número de visitantes.

21 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace unos meses flotaban en sus aguas troncos y contenedores. Ayer los niños se divertían en ellas. Mucho ha cambiado desde las últimas inundaciones la imagen de las piscinas de Oira, que en la mañana de ayer fueron reabiertas al público tras ser remodeladas para su uso. Muchos esperaban este día, a otros les sorprendió. Hacia las tres de la tarde, cuando los termómetros volvían a rozar los 30 grados, se contaban pocas caras. Los niños se peleaban por ver quién se tiraba mejor al agua, mientras que los mayores preferían comer el bocadillo bajo la sombra de los árboles. A medida que avanzaba el día fue creciendo el número de visitantes, todos ellos vigilados por un nutrido grupo de socorristas. Setenta millones ha costado arreglar estas instalaciones, pero a algunos les parece que aún queda mucho por hacer.