A pesar de que Ourense es una provincia donde el sector textil ha tenido tradicionalmente una gran repercusión, sobre todo en los últimos años, desde la asociación de talleres se denuncia una cierta falta de apoyo de los grandes diseñadores. «Yo he trabajado toda la vida para Adolfo Domínguez y hace dos años tuve que dejarlo porque no podía competir con los precios que le ofrecían en otros países. Lo mismo sucedió el pasado año con los talleres de Roberto Verino, ya que la mayoría de los que trabajaban para él en la comarca tuvieron que cerrar porque de un día para otro se quedaron sin trabajo. Éste se fue para Portugal», señala Díaz. Economía sumergida Y los problemas no terminan ahí. Los talleres no sólo ven como el 60% del trabajo que tenían hace años se les está escapando a otros países. Ahora la competencia también les viene desde dentro. «Sospechamos que hay mucha economía sumergida, es decir, talleres que funcionan con dinero negro, de no ser así no podrían trabajar al igual que no podemos hacerlo nosotros». Desde los sindicatos se coincide en la importancia de este problema.