A la cárcel por 6.000 pesetas

PEPE SEOANE OURENSE

OURENSE

CARRERA

Una sucesión de circunstancias lleva a prisión a un conductor sorprendido sin seguro en un control Una primera condena de un mes de multa a razón de 200 pesetas diarias, encadenada a una sucesión de incumplimientos, ha conducido a la cárcel a un vecino de Castrelo do Val, de 46 años. El impago de aquellas 6.000 pesetas, por una falta contra el orden público sentenciada en abril de 1998 por un juzgado de Verín, se fue enmarañando con el posterior descuido de los arrestos sustitutorios de fines de semana y acabó dando pie a una condena de un juzgado de lo Penal de Ourense por quebrantamiento de condena, es decir, por no haberse decidido el protagonista del suceso a ingresar en prisión los días comprometidos. El lunes fue detenido por la Guardia Civil y ya lleva dos días privado de libertad.

15 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El caso tiene su origen en un control de tráfico. Celso C.C. conducía un coche sin seguro, fue denunciado por la Guardia Civil y condenado por una falta contra el orden público en en abril de 1998. El Código Penal prevé de uno a dos meses de multa y Celso salvó la situación con la mínima, esto es, con un mes de multa, a razón de 200 pesetas diarias. En total, 6.000 pesetas. El impago de esa multa llevó a que en noviembre de 1998 se fijase la responsabilidad personal subsidiaria en quince días de prisión, que debería cumplir con siete arrestos de fin de semana. Ni entonces, ni después en abril y en junio de 1999, llegó a presentarse en la cárcel, por lo que desde Pereiro informaron de aquel incumplimiento al Juzgado de Vigilancia Penitencia y al de primera instancia de Verín que había impuesto la pena. Se abrieron, así, diligencias penales por un delito de quebrantamiento de condena, que resolvió uno de los juzgados de lo Penal de Ourense el pasado mes de septiembre con una condena a doce meses de multa, a razón de 200 pesetas diarias. Es decir, 72.000 pesetas, que tampoco desembolsó el protagonista de este caso, tal vez suponiendo que nadie se iba a enterar y que pasaría desapercibido. Se equivocó. El lunes de esta misma semana fue detenido por una dotación de la Guardia Civil y, muchos meses después de verse frente a la maquinaria judicial por un asunto menor, acabó con sus huesos en una celda de la prisión de Pereiro de Aguiar.