Sucursales sobre ruedas

La Voz

OURENSE

La mayoría de estos vendedores cuentan ya en las capitalidades de los municipios con establecimientos fijos de venta, lo que supone una garantía para el consumidor, que conoce que sus productos deben pasar ciertos controles sanitarios antes de su venta. Los ayuntamiento más pequeños tienen dificultades para llevar a cabo un control de este tipo de ventas. Para los vecinos de algunos pueblos este tipo de reparto se convierte en el único recurso para poder adquirir sin ener que desplazarse productos de primera necesidad. En O Barco, A Rúa, Manzaneda, San Xoán, Chandrexa, Petín, Trives, Vilamartín, Carballeda, Larouco, Vilariño, Viana y O Bolo no existe una ordenanza municipal que regule la venta ambulante en vehículos. Por su parte, A Veiga cuenta ya con una ordenanza reguladora de venta ambulante en vehículos. Una ordenanza en la que se regulará desde las tasas a pagar por su actividad hasta el número de vendedores por producto que podrán ofrecer su mercancia en los pueblos, teniendo preferencia en este punto aquellas personas que han desarrollado la actividad durante más años y teniendo en cuenta también las necesidades de la población. El control de estos vendedores lo realizaría la Polícía Local y la Guardia Civil. Síndrome tóxico En Rubiá la venta ambulante está totalmente prohibida desde hace unos diez años, aunque se permite la venta de pan. El problema del síndrome tóxico -que afectó a parte de la población rubianesa- y la protesta de algunos comerciantes de la zona propició la determinación de este concello de eliminar este tipo de venta.