LA OTRA RIQUEZA OURENSANA Las piedras del principal monumento de la comarca ocultan siglos de tensiones militares, arte y cultura Posee Monterrei uno de los conjuntos defensivos más bellos de España y, sin duda, el más espectacular de Galicia. El castillo se observa desde cualquier punto del valle en pleno día y en la noche. Parece que antes de dicha fortaleza hubo una primera construcción defensiva denominada Castrum Baroncelli, según nos cuenta Xerardo Dasairas. Monterrei empieza su andadura histórica allá por el siglo X y estuvo algún tiempo bajo la jurisdicción de Celanova. Hubo tensión entre este monasterio y la Corona para evitar construir un fuerte en Monterrei. El rey Alfonso IX de Galicia ordenó que se derribase lo edificado.
08 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Incluso el Papa Honorio III amenazó con excomulgar a quienes osasen edificar en esta zona. El caso es que hacia 1274 Monterrei estaba unido a la Corona. A esta plaza llegó el rey Pedro I después de perder el control de Castilla. Procedía de Chaves desde donde llegó desamparado, según las crónicas. Permaneció en el fuerte unas tres semanas hasta que se fue a Inglaterra para pedir apoyo al príncipe de Gales, recuerda Carlos Olbes. El castillo y todo el fuerte fueron un importante punto estratégico a lo largo del tiempo. Allí hubo asedios, luchas, tensión diversa hasta su decadencia a lo largo del siglo XIX. En 1391 se abrió el Hospital de peregrinos de la Santísima Trinidad, era por aquel entonces vizconde de Monterrei don Pedro de Zúñiga. El primer conde fue Sancho de Ulloa. Monterrei acabó en la Edad Media en manos de la Corona pero Fernando el Católico apuró su venta al arzobispo de Santiago, Alonso de Fonseca, siendo nuevo conde el sobrino de éste, Alonso de Acevedo y Zúñiga. En esta acrópolis se instalaron los franciscanos en 1302; los mercedarios lo hicieron en 1484 bajando en 1597 a Verín, donde aún hoy siguen. Los jesuítas llegaron en 1555 y los expertos dicen que allí crearon lo que pudo ser la «segunda universidad gallega». El pazo se construyó hacia 1613. Hoy le falta a este imponente conjuto el convento franciscano y el colegio de la Compañía. Varias de sus piedras han servido para pavimentar calles de Verín.