Dos hermanos catalanes descansan en Viana do Bolo a donde han acudido a presentar la maqueta de su primer disco Son el sueño convertido en realidad que cualquier partido político llevaría sin dudar en su programa electoral. Imagínense una promesa que dijese: los hijos de aquellos emigrantes que se fueron por el mundo, volverán a Galicia buscando mejores condiciones, mejor fortuna. Pues algo así es lo que han intentado este verano Iván y Cristina Prada, catalanes de nacimiento y de residencia, que venían con la maqueta de su primer disco bajo el brazo y se van encantados de la tierra de sus ancestros.
05 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.No todo es jauja en las grandes ciudades, ni tampoco se encuentran muchos perros atados con longanizas. O al menos eso es lo que opinan Iván y Cristian, dos jóvenes catalanes que, a pesar de residir en la muy cosmopolita Barcelona, señalan que encuentran muchas limitaciones para darse a conocer en el panorama musical de su comunidad. Uno de los problemas es el idioma «si no cantas en catalán te encuentras con muchas limitaciones», afirma rotundo el mayor. Iván apunta que «canto como siento y pienso, y pienso en castellano, si pensase en catalán tampoco tendría problema para cantar en ese idioma, aunque yo creo que la música no debe de tener esas barreras, yo no creo mucho en eso de las banderas». Quizás en esa falta de sentimiento nacionalista haya influido el hecho de ser hijos de padre gallego y madre andaluza. Pero la sangre paterna les ha aportado algo más: la afición por la música. Tanto Iván Prada, como su hermano Cristian, comenzaron a sus estudios musicales a edad muy temprana. Cuando eran unos niños de 13 años (hoy tienen 21 y 18) ya participaban en una orquesta. Aunque pueda sorprender, hay que aclarar que su padre, Nico, comenzó su vida profesional como músico a los 17 años. No es lo único en lo que coinciden el veterano y los noveles. Padre e hijos también son fans de los Rolling Stones. «Eso demuestra que cuando se hace música buena, no pasa de moda», sentencia Nico Prada. Hace casi tres años los cachorros de aquel joven que marchó desde A Gudiña a Barcelona buscando fortuna, decidieron formar un grupo de rock junto con otros tres amigos. La formación, de nombre Kábala, ha editado una maqueta con cinco temas que formarán parte de su primer disco en el mercado.