Más de un centenar de mujeres participan en las actividades dirigidas por tres religiosas oblatas Más de un centenar de prostitutas reciben atención y formación académica en el centro «Alumar», una entidad dependiente de Cáritas Ourense que pretende ofrecer a estas mujeres una posibilidad de vivir con una mayor dignidad. La asociación, dirigida por tres religiosas de la comunidad de las Oblatas, comenzó su labor en nuestra ciudad hace un par de años y actualmente baraja ampliar paulatinamente su actividad con motivo de la inauguración, el pasado otoño, de una sede social propia.
22 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La instalación, en pleno casco histórico ourensano, de unos locales propios, ha incentivado la actividad del centro «Alumar» e incrementado en gran medida la repercusión de su labor entre el marginado colectivo al que se dirige. No prostitutas, según las religiosas que con ellas trabajan, sino «mujer prostituidas, que se ven forzadas a recurrir a este tipo de trabajos, si así se puede llamar, para sobrevivir». El objetivo principal es aportar a estas mujeres la posibilidad de cambiar de actividad, liberándolas del recurso obligatorio a la prostitución. Para ello, Cáritas, a través de un programa coordinado por Jesús López Montesinos y dirigido por tres religiosas oblatas del Santísimo Redentor, ha comenzado por ofrecer formación. Alfabetización, cultura general, manualidades, corte y confección, «así como charlas de formación, higiene y salud, ética, moral, etcétera», señalan, son los contenidos principales de los cursos que se ofrecen a estas mujeres. Una formación básica, señalan los responsables del programa, es el primer paso clave para abrirse camino en otra actividad laboral y, como consecuencia, en otro tipo de vida más digno y satisfactorio para las mujeres. Contactar y dar facilidades ha sido el primer eslabón de la cadena de este proyecto de atención a prostitutas. Las directoras de «Alumar» se han visto obligadas a realizar una paciente labor de convencimiento, no sólo de las prostitutas sino también de las instituciones ourensanas y del vecindario, para que participaran las primeras, colaboraran las segundas y no se opusieran los terceros.