1973 y 1979: la lección no aprendida

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

Imagen del estrecho de Ormuz tomada desde un satélite.
Imagen del estrecho de Ormuz tomada desde un satélite. DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

23 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Dice un viejo proverbio que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. La sabiduría popular transmitida durante generaciones nunca deja de estar vigente, por mucho que las expresiones tradicionales caigan en desuso debido a la invasión de las redes sociales y la inteligencia artificial. De hecho, en las últimas semanas hemos sido testigos impotentes de cómo ciertos dirigentes y, probablemente, el ejército de sumisos asesores de los mismos, han obviado las lecciones de la historia para repetir los mismos estúpidos y trágicos errores.

En 1973, tras la derrota de los países árabes en la denominada guerra del Yom Kipur contra Israel —derivada, fundamentalmente, por el masivo apoyo estadounidense a los israelíes, pese a un retraso inicial en el envío de armamento—, los integrantes de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), liderados por Arabia Saudí, decidieron suspender el envío de crudo a Estados Unidos y reducir la producción de manera gradual. El resultado fue inmediato: una subida exponencial de los precios y la consecuente crisis económica. Seis años después, en 1979, la revolución islámica en Irán paralizó casi todas las exportaciones del crudo iraní, agravándose la situación con el inicio de la guerra contra Irak al año siguiente, lo que volvió a provocar un incremento exponencial en el precio de crudo y la consiguiente crisis.

Transcurridas casi cinco décadas, el 28 de febrero del 2026, un impulsivo, mal informado e inestable presidente estadounidense decide unirse a la campaña israelí contra Irán bombardeando las infraestructuras vitales de este país. Irán, inferior en equipamiento militar pero muy estratégicamente situado, se defiende atacando las instalaciones norteamericanas en Oriente Próximo y cierra el estrecho de Ormuz, provocando el colapso del 20 % del transporte del crudo internacional. Resultado: una escalada incontrolable de los precios del petróleo y la consecuente amenaza de crisis económica.

¿Qué es lo que no hemos aprendido? Primero: las guerras no resuelven los problemas, solo los agravan y enquistan los odios. Segundo: pese a los avances tecnológicos, la avaricia y comodidad de muchos sectores económicos nos mantienen dependientes del crudo, en lugar de haber desarrollado motores capaces de funcionar con combustibles renovables más allá de la electricidad. Tercero: como consecuencia de lo anterior, somos igual de económicamente vulnerables que hace cincuenta años. Y cuarto: continuamos contaminando y dañando nuestro planeta para nada.