Los vasodilatadores son fármacos que potencian la dilatación de los vasos sanguíneos, con la finalidad de disminuir la resistencia vascular e incrementar el flujo de sangre. El principal efecto de la acción de los vasodilatadores es la reducción de la presión arterial y la mejora del aporte de oxígeno a los tejidos. Por este motivo, se utilizan para solucionar problemas cardiovasculares, como hipertensión, insuficiencia cardíaca o la angina de pecho. La angina de pecho es un estado clínico que se caracteriza por dolor torácico a causa del insuficiente flujo sanguíneo en las arterias coronarias. La arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias por acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias dentro de las arterias) causa la reducción del diámetro de las arterias y puede llegar a bloquear el flujo sanguíneo.
Entre los vasodilatadores se encuentra, sorprendentemente, la nitroglicerina, compuesto orgánico altamente explosivo clave para la fabricación de la dinamita. Durante la Primera Guerra Mundial se descubrió que los trabajadores que rellenaban bombas con nitroglicerina tenían la presión sanguínea muy baja, lo cual condujo a que se utilizase como vasodilatador. Hoy se sabe que la nitroglicerina libera monóxido de nitrógeno (NO), que relaja arterias y venas. La misma liberación se produce al tomar Viagra (sildenafilo), que actúa aumentando el flujo sanguíneo al pene, para ayudar a conseguir y mantener la erección.