Dónde están los periodistas de provincias

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

José María García, Arturo Pérez Reverte y otros periodistas, en la capilla ardiente de Raúl del Pozo
José María García, Arturo Pérez Reverte y otros periodistas, en la capilla ardiente de Raúl del Pozo Matias Chiofalo | EUROPAPRESS

13 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Murieron estos días dos periodistas que ejercían en la Corte, Fernando Ónega y Raúl del Pozo, y consumimos desde las esquinas un hilvanado y entretenido relato, que no digo que no, sobre los mejores años de esta profesión, cuando las exclusivas se escuchaban de noche y el whisky regaba de alegría y estruendo las redacciones.

Quizá por los años que los dos tenían, apenas fueron convocadas para las loas las mujeres que también andaban por allí, escribiendo en los periódicos. Alguna línea más, en el caso de Del Pozo, recibieron las señoras con las que este clásico del periodismo Costa Fleming intimó, en un abono eficaz del mito del plumilla simpático y pendenciero que a todos nos deslumbró y que intuimos que las nuevas generaciones desprecian.

Siempre que sucede algo así, el oficio madrileño se vuelca con los suyos, saltan por los aires escaletas y planillos y se dibuja un perfil de la profesión que la aproxima al mito. Sabemos más anécdotas de la redacción de Pueblo, gracias a sus entusiasmados empleados, que de El Pueblo Gallego, en el que Lorca publicó sus Seis poemas galegos, por ejemplo, y en torno al cual también se generó un ecosistema de bohemios y personajes extraordinarios en una ciudad portuaria y medrante como Vigo que, apuesto, nada tenían que envidiar a los tan retratados de Madrid.

La gran caja de resonancia que nunca ha dejado de ser la capital en la España de las identidades redobla también los méritos del periodismo gato. Cuántas veces se nos ha contado cómo se enfrentaron los colegas madrileños al 23F, con un no pasarán de tinta que también se vivió en provincias y del que tan pocas veces hablamos. Porque, aclaro, la culpa de este silencio no es de ellos.