«Boomers» viciosos

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

La periodista y escritora de «La vida cañón», Analía Plaza.
La periodista y escritora de «La vida cañón», Analía Plaza.

27 feb 2026 . Actualizado a las 15:02 h.

La escritora Analía Plaza le ha puesto el cascabel que las redes necesitaban para seguir echándonos tierra encima a los boomers un poquito antes de que sea la biología la que se encargue de hacer el trabajo. La muchacha ha dado con un concepto exitoso, el de la vida cañón que disfrutamos los de la Quinta y que contrasta con las penurias existenciales y materiales de nuestros descendientes. No importa el desarrollo argumental del concepto, ni los errores de análisis en que pueda haber incurrido, porque Plaza conecta con el espíritu de su generación y su firme decisión de exigirnos que vayamos abriendo hueco. O sea, que hai que ir morrendo.

No esperaba tanto que además de considerarnos unos privilegiados históricos se nos acuse ahora de viciosos y que a la censura moral de la imputación se una el reproche de su precio. Varios estudios han confluido para concluir que los vicios con los que esculpimos nuestra juventud siguen en nuestras agendas y anticipan vejeces calavera de abuelos libertinos que mezclan el sintrón con la farlopa, los winston y el josé cuervo. En este frenesí hedonista de una generación que no acouga ni por la artrosis, se multiplica la tasa de divorcios, que se ha disparado un 40 % a partir de los cincuenta tacos, y las enfermedades de transmisión sexual ahora que preñar ya no preñamos, porque a la clamidia sí que le da igual que seamos boomers.

A mí me escama esta ofensiva tan coordinada, esta urgencia por empujar al crematorio a todos los contemporáneos y sobre todo esta insistencia en considerarnos iguales. Ni todos a nuestros veinte nos comprábamos pisos en la plaza de Lugo, ni todos a los sesenta aspiramos al marquesado de Sade, aunque habrá quien piense que no es una manera tan mala de morir.