La realidad supera la ficción, se lleva por delante muchos pronósticos y profecías. Hemos leído y oído que la inteligencia artificial iba a tener un impacto demoledor en el empleo. Nos han alertado sobre la posible destrucción de millones de puestos de trabajo. Y nos han augurado que los bots y los robots se quedarán con los nuestros, porque son superiores, incansables e incapaces de emocionarse. Pero no nos habían dicho que a comienzos del 2026 iba a ser noticia un curioso mercado digital llamado RentAHuman.
Es un portal de empleo muy especial. Allí las criaturas sintéticas son los jefes y ponen ofertas de trabajo para contratar a personas. Como lo leen. Los agentes de IA te pagan a cambio de que hagas tareas para ellos bajo demanda. ¿Cuáles? Las que suponen una interacción física, algo presencial, como sostener un cartel en un lugar determinado o contar las palomas que pasan por el cielo (por citar dos casos que llaman la atención y recoge la revista Wired).
Los algoritmos no tienen ojos, tampoco patas. ¿Y cartera? ¿Pagan bien? ¿Echan broncas? El trabajo es tipo autónomo (no hay relación laboral), las tarifas son variables y se abonan en criptomonedas. ¿Es un experimento, una broma, un gancho para estafas? Miles de personas se lo toman en serio. Y se han apuntado. ¿Acabarán arrepintiéndose?