El «le» se come a «lo»

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

Sede de la Real Academia Española, en Madrid.
Sede de la Real Academia Española, en Madrid.

14 feb 2026 . Actualizado a las 10:00 h.

El hablante medianamente culto suele emplear correctamente los pronombres átonos le(s), la(s) y lo(s) cuando se expresa tanto oralmente como por escrito, pues percibe su función sintáctica sin necesidad de pararse a analizar el enunciado. Para el complemento directo se usan lo y los como masculino singular y plural, respectivamente, y la y las como femenino: A su tío lo vio por la mañana y a las niñas las recogió por la tarde. Y como complemento indirecto, le y les, tanto para el masculino como para el femenino.

El empleo de le(s) como complemento directo para el masculino y el femenino en vez de lo(s) y de la(s), respectivamente, constituye leísmo, aunque en ciertos casos se considera admisible. Concretamente, cuando el referente es de persona y de género masculino. La primera bendición se la dio la Academia en el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española (1973), cuando admitió el leísmo referido a persona masculina singular. Así se mantuvo en la primera edición del Diccionario panhispánico de dudas (2005), pero en la segunda, del año pasado, se admite también el les como complemento directo referido a persona masculina plural.

La RAE justifica la admisión de esos empleos de le y les en su extendido uso entre hablantes cultos y escritores de prestigio. Efectivamente, hay bastantes, pero muchos suelen alternar le(s) y lo(s) como complemento directo. Algunos, incluso en el mismo enunciado, como Pérez Galdós en el drama Sor Simona: «Cuando [...] le pregunta si le mataron y le formaron consejo de guerra, Sor Simona responde: Nada de eso; lo mataron como a un perro».

La Academia, que no admite el leísmo cuando el referente es inanimado ni, en general, cuando es una mujer, no promueve, solo admite, el desplazamiento de lo(s) en los casos mencionados. Pero ese avance no se detiene. En estos días de turbulencias políticas y de intercambio de acusaciones en un ambiente de creciente polarización, hemos buscado en las noticias usos de les y de los como complemento directo de acusar. Los de los son tan solo un 42 % de los de les. El crecimiento de le(s) ya es, lamentablemente, imparable.