Las muertes de la poeta Renée Good y el enfermero Alex Pretti sucedieron a manos de agentes del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), un cuerpo policial marginal antes de la llegada de Donald Trump dedicado a detener inmigrantes con órdenes de expulsión. Consecuencia de las abundantes órdenes ejecutivas de Trump y acorde con su Estrategia de Seguridad Nacional 2025, que sitúa la inmigración como la gran prioridad política, se desplegaron tres mil agentes en Minnesota. Y se impulsaron cambios radicales e indecentes en la política migratoria, como eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento, recurrido por veintidós Estados.
El despliegue no sorprendió. Sí las muertes provocadas, y la negativa de Trump a su investigación. Antes, el ICE se desplegó en otros Estados demócratas y, por su intervención sobre los inmigrantes y la contestación popular provocada, Trump movilizó la Guardia Nacional. Intervenciones destinadas a provocar desprestigio y tensión en esos Estados y expulsar a los emigrantes. La contestación se agudizó por la actuación del ICE en Minneápolis, con Gregory Bovino al mando, provocando dos muertos indefensos y la detención de un niño, Liam, de 5 años.
En Minneápolis había muerto asfixiado seis años antes un ciudadano negro a manos de un policía local. También allí, un youtuber publicó un vídeo viral en el que señalaba un fraude en las guarderías administradas por la población somalí. Vídeo suficiente para el boicot presupuestario federal. Bovino, los agentes del ICE, Noem, Vance y Trump, también Melania, encontraron allí ciudadanos que hicieron frente a los agentes del ICE grabándolo todo para darlo a conocer e impedir las mentiras. Y a continuación manifestarse contra los desmanes de Trump y los suyos, ellos y los ciudadanos de otros Estados, incluido Bad Bunny en los premios Grammy: «No somos salvajes. Somos humanos y estadounidenses».
En Minnesota ha cambiado algo. Empezando por el cese de Bovino y un acuerdo con los demócratas para financiar al Departamento de Seguridad Nacional, del que depende el ICE, en el que se exige evitar la impunidad de esos agentes y de la Patrulla Fronteriza y una reforma integral de la ley migratoria. Una reforma que obligue a los agentes a identificarse, prohibir que vayan enmascarados y prohibir el acceso a la propiedad privada sin órdenes judiciales que lo avalen.
En Minnesota asoman algunas respuestas frente a los desmanes de Trump, iniciados con las purgas a los fiscales que quisieron investigarlo por lo sucedido aquel día de Reyes del 2021 y los indultos a sus aliados y agitadores, continuados ahora con las actuaciones y disparos de los parapolicías del ICE contra los inmigrantes y la desestabilización de los Estados de mayoría demócrata y del propio sistema electoral americano. Una estrategia autoritaria que recuerda los tiempos de los camisas pardas, con la Hofbräuhaus de Múnich y la Gestapo, muertos y deportados incluidos.