Venezuela: ¿y ahora qué?

José Antonio Fernández ANALISTA POLÍTICO VENEZOLANO

OPINIÓN

MIGUEL GUTIÉREZ | EFE

24 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya han pasado tres semanas de aquella madrugada del 3 de enero cuando el mundo pudo constatar el ataque militar que las fuerzas armadas de los Estados Unidos desarrollaron en Caracas y otras ciudades cercanas como La Guaira, Higuerote o San Antonio de Los Altos. Un total de 81 muertos, entre ellos varios escoltas cubanos, fue el balance de la operación desarrollada por los norteamericanos.

La detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores y la manera quirúrgica en la que fueron sacados de una de sus residencias, donde incluso tenían diferentes escondites, causó una inmensa alegría a millones de venezolanos que dentro y fuera del país pensaron que la libertad y la democracia habían llegado a Venezuela.

Pero la detención de los cabecillas del régimen y el ataque sobre Venezuela fortaleció no solo el ego y la ambición desmedida de poder del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; también generó gran temor en muchos mandatarios del mundo hacia este personaje.

«Queremos todo el petróleo de Venezuela», dijo en su discurso, el team Marcos Rubio y compañía, que se va a encargar de dar instrucciones de ahora en adelante a Delcy Rodríguez, quien asumirá la presidencia de manera interina. Después de este discurso, la alegría que sintieron los más de 8 millones de venezolanos en el extranjero y más del 80 % de los que se encuentran en el país se fue apagando. Hoy Venezuela sigue en manos del chavismo, en manos de los hermanos Rodríguez. Delcy, como vicepresidenta, siempre manejó la policía política del régimen, que detuvo a más de 2.000 personas en los últimos años por pensar distinto. Algunos fueron torturados, algunos asesinados, y otros están desaparecidos.

Jorge, su hermano, es quien maneja el Consejo Nacional Electoral, que montó el mayor fraude en la historia de la democracia burlando la voluntad del 70 % de los venezolanos que votaron por González Urrutia, proclamando sin actas ni escrutinios a Maduro. Jorge Rodríguez ha inhabilitado a más de 1.000 venezolanos políticamente por haber apoyado a María Corina Machado. Estos políticos están hoy fuera de Venezuela o presos en los sótanos del régimen.

Dejar atrás a Maduro es importante, pero hoy los venezolanos sienten que el petróleo cambió de dueño: de Cuba, Rusia o China a los Estados Unidos, donde Trump se siente el propietario del mismo, ofreciendo recursos al pueblo en cada transacción que haga. Ya está abriendo las embajadas y se ha reunido con quince grandes empresas para reactivar la economía petrolera. Eso sí, todo pasará por sus manos, aunque estos recursos no le pertenecen.

Mientras la tiranía sigue con cierto poder en Venezuela, los colectivos que son bandas armadas del régimen tienen tomadas las calles del país. Y se vive una hiperinflación atroz que está llevando a la pobreza extrema a los venezolanos. El futuro es incierto, se necesita un verdadero Gobierno de transición que lleve la paz y la tranquilidad al país, y desarrollar a medio plazo un proceso electoral donde el mundo sea observador del mismo para restaurar la democracia en Venezuela.

Todavía falta, y parece que mucho, para que los millones de venezolanos dispersos por el mundo puedan regresar a su patria.

El régimen sigue mandando y sabemos que son capaces de todo por quedarse en el poder.