Qué esperar de un partido cuyo líder se jactaba de ir armado. A lo mejor justo lo que sigue: Vox desmarcándose de la tregua política a raíz de la tragedia de Adamuz, más de cuarenta muertos y un país —esta imagen corresponde a Punta Umbría— roto de dolor. Por si había dudas, Santiago Abascal irrumpió en redes sociales después del accidente: «Nada funciona bajo la corrupción y la mentira». Y por si aún quedaban dudas, abundó: «El colapso de un Gobierno mafioso está amenazando de colapso a todo el Estado». Su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, no le iba a llevar la contraria al jefe, basta ver cómo acabaron Ortega Smith y etcétera. «Viajar en España ya no es seguro», rematará ella. Los de Vox. Un día se hacen los húngaros ante el discurso del rey, al otro se ponen a buscar votos hasta debajo de las vías. El modus operandi es ya un clásico: técnica antisistema para vivir del sistema. El día menos pensado Santiago Abascal va y se deja coleta.