Matadores de niños

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

27 dic 2025 . Actualizado a las 10:21 h.

Herodes era un animal de mucho cuidado, como explicó ya en el siglo I Flavio Josefo, el famoso historiador judío. Josefo omite la matanza de los inocentes, pero recoge otras socialmente más glamurosas en la época que la de unos cuantos niños de la pequeña Belén. Los datos de Josefo sobre Herodes trazan una personalidad cruel y egocéntrica. Como su cuñado Aristóbulo logró una popularidad que le pareció excesiva, lo mandó ahogar. También asesinó a su suegro Hircano y a otro cuñado, un tal Costobar. Mató a su mujer Mariamne y, ya casi al final, les llegó el turno a sus hijos, Alejandro y Aristóbulo. Cinco días antes de su propia muerte, ordenó estrangular a un tercer hijo: Antípatro. Por lo visto, el hombre lideraba una conspiración para envenenarlo. Cuando ya se vio morir, pensó que nadie lo lloraría. Así que quiso ejecutar a un buen número de notables de Judea para que, al menos, llorara alguien con su muerte. En medio de estas atrocidades, poco le habrán importado, ya digo, unos cuantos niños de la aldea de Belén o sus madres. Ni a él ni a sus historiadores les parecerían relevantes.

A él le entendemos. ¿Qué se puede esperar de un personaje así, que solo vivía para el poder y todos le parecían sospechosos de intentar arrebatárselo? Pero da pena que el historiador tampoco lo viera o no se enterara: falló en el acontecimiento principal. Los matadores de niños han proliferado. No me extrañaría, por ejemplo, que algunos medios lloraran más hoy por los islamistas nigerianos de Boko Haram que por los miles de niños que han secuestrado, violado o matado solo por ser cristianos, y ante el silencio de esos mismos medios. Mañana celebraremos a los Santos Inocentes.