Pedro, el lobo de Vox y TVE

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Samuel Sánchez | EFE

23 dic 2025 . Actualizado a las 12:20 h.

Primera autonomía dinamitada. De forma extrema y dura con un candidato imputado por presuntamente enchufar al hermano del presidente y por realizar una bochornosa maniobra de aforamiento perjudicando a sus compañeros. Parece difícil creer que Sánchez prefiera estas derrotas autonómicas calculadas que pueden llevar al PSOE al colapso. El domingo fue Extremadura. Detrás irán Aragón, Castilla y León y Andalucía. La teoría de que el presidente juega con fuego en un cuento titulado Pedro y el lobo de Vox es muy peligrosa. Expondría hasta cuatro veces la marca del partido para luego volver a presentarse él como el garante de los derechos y de las libertades ante la amenaza de Santiago Abascal. Semeja suicida. Cierto es que, tras lo visto en Extremadura, Vox crece sin freno y el PP va a tener que pasar por su aro hasta cinco veces, si contamos la reciente de Valencia. Además cada estirón de Vox le permite a Pedro Sánchez utilizar el otro mantra de su estrategia: Feijoo es un líder tibio al que le come la ultraderecha.

Así Sánchez salvaría una vez más los números en la carrera a la Moncloa. Unas cifras que le podrían permitir otra coalición Frankenstein. El PP apenas crecería. Y quien subiría sería Vox. Sus dos lemas. Feijoo no vale. Y solo yo puedo salvar a España de lo que representa Abascal. Todo esto se viene abajo si la suma de la derecha supera el sesenta por ciento de votos, como pasó en Extremadura. Estaríamos ante un escenario de una mayoría incontestable de tres quintos, la que se necesita para las grandes reformas y para los cambios constitucionales. Para que lo entiendan, los mismos tres quintos que como vecinos son necesarios en una comunidad para obras de calado.

Si alimentar al lobo de Vox y debilitar a Feijoo lleva a porcentajes así de altos en una votación en unas elecciones generales, Sánchez no podría construir ninguna mayoría alternativa y se habría destruido a sí mismo y a su partido para un largo tiempo. Si Feijoo se mantiene o sube un mínimo y Vox trepa y trepa, el Congreso será de la derecha. Como firmó Xosé Luis Barreiro ayer: España no se gobierna sin Vox.

Mientras, Sánchez sigue a lo suyo. A Yolanda Díaz ni caso. Cambio mínimo en el Gobierno, pero además con un recado vengativo al barón del PSOE que más le critica y le irrita, García Page. Hace ministra a la delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, un nombramiento del que en su día Page se enteró por la prensa, como supo por Sánchez ayer de que Milagros Tolón entraba en el Consejo de Ministros como titular de Educación. El mérito de Milagros Tolón es ser casi tan sanchista como Sánchez, algo definitivo para medrar hoy en España. Solo es necesario ver TVE y el canal 24 horas para darse cuenta de que el sanchismo funciona como una religión con obediencia sin límite al líder, donde los predicadores amaestrados juegan un papel clave con su gota malaya informativa.