Precariedad laboral
Hace no mucho me contrataron para trabajar de dependienta en una tienda de accesorios muy conocida, pero presenté la baja voluntaria antes de dos semanas.
Unos días me bastaron para saber que las condiciones eran las peores que me había encontrado en mi vida laboral. El ritmo de trabajo era agotador porque nunca había personal suficiente y, al cierre, se quedaban más tarde de su horario para arreglar la tienda a puerta cerrada (esto no te lo pagan, claro). En menos de 15 días ya había trabajado varias horas gratis y yo trabajo para ganar dinero.
Cuando le dije a la responsable que no contase conmigo, me contestó que había que quedarse por compañerismo. Este discurso se lo repetía a las chicas y ellas se lo creían porque para muchas era su primer empleo. Otras llevaban tanto tiempo que lo tenían completamente normalizado. Eso no es compañerismo. Es aprovecharte de tu equipo para que trabaje gratis y no velar para que se cumplan sus condiciones laborales ni su descanso. Así que basta ya de responsables abusones y de empresas que lo permiten. Cristina P. Ortega.
Petición de los fontaneros
La Asociación Empresarial de Instaladores de Fontanería de la provincia de A Coruña expresa su más enérgica protesta por la reciente utilización en su medio del término «fontanero» asociado a personas de la política que nada tienen que ver con nuestra profesión.
Como presidente de la asociación quiero indicar que la información publicada en los medios de comunicación durante todos estos meses, contribuye, por esa vinculación que hace, a una imagen distorsionada de la profesión de la fontanería y a la desconfianza de la sociedad en los profesionales que la ejercen, lo que puede llevar a una injusta pérdida de prestigio para las empresas del sector —pymes y autónomos en su mayor parte— y también de clientes.
Solicitamos que eviten utilizar el término fontanero en sus informaciones para referirse a personas ajenas a la profesión y a las que se vincula, presuntamente, con determinados casos de corrupción. Es fundamental para evitar los estereotipos negativos de los fontaneros, que nada tienen que ver con el devenir de la política. Los fontaneros son esenciales para la sociedad en general, gracias a su trabajo los edificios cuentan con electricidad, agua, gas, calefacción, aire acondicionado. Su labor garantiza la seguridad, ya que se encargan de que todas las instalaciones funcionen correctamente y cumplan con la normativa técnica. Y contribuyen, además, al desarrollo sostenible al implementar sistemas más eficientes en las instalaciones de los hogares e industrias. Santiago Zapata Seoane. A Coruña.
Pulpo por Navidad: Galicia en Barcelona
Hay cosas que uno asocia directamente a estas fechas tan señaladas. En mi caso, no son los turrones ni los villancicos, sino cuando mi tía, galega de seu, nos cocina pulpo á feira cada año por Navidad. En Barcelona, cada diciembre, la mesa está llena, la familia junta y el pulpo buenísimo. Nunca falla. Para nosotros no es solo comida: es una manera de reunirse, de compartir y de mantener vivo algo que viene de lejos. Supongo que a muchos gallegos que viven fuera de la tierra les pasa lo mismo. Galicia no está solo en un lugar, sino también en esas costumbres que se repiten año tras año, incluso a cientos de kilómetros. Y eso también es Galicia, ¡Galicia calidade! Andrea Tejero Buil. Barcelona.
Hay personas que viven más de mil vidas mientras que tú, simplemente, vas al instituto, buscas un trabajo y aprendes a gestionar tus relaciones. Hay personas que, en el mismo tiempo, van a buscarse «el pan» a Estados Unidos, son acogidas por un polifacético cantante de fama mundial para que viva en su casa, consiguen trabajo como actrices y salen en el Equipo A, una de las series que más molaba a nuestra generación. Y se hacen amigas del que será famoso por prácticas muy poco éticas. Qué fuerte me parece todo. Ana Obregón, que ha compartido con el mundo toda su vida se guardaba el mejor de los secretos: su relación con Jeffrey Epstein. Se hicieron amigos y él consiguió recuperar los activos perdidos de la familia de ella, tras un batacazo financiero, y logra convertirse en millonario. Nada más y nada menos.
Vivir una vida como la de Ana Obregón, con sus luces y sus sombras, es como vivir 100 años de otra persona. No sé si querría cambiarme por ella o si ella se cambiaría por mí, pero resulta innegable que Anita siempre tendrá muchas más anécdotas jugosas que contar. Carmen RenoM López.