Soy un Rufián, soy un señor

OPINIÓN

El político de ERC, Gabriel Rufián, fue uno de los invitados de «La Revuelta» el lunes por la noche
El político de ERC, Gabriel Rufián, fue uno de los invitados de «La Revuelta» el lunes por la noche RTVE, YouTube, 2025

25 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

No hay apenas políticos que se puedan sentar en La revuelta sin que salgan trasquilados, pero ahí está Rufián, que siempre lo da todo ante la cámara, para garantizar el show. Hay que reconocerle que ahora mismo se mueve como un influencer, que lo mismo atiende a Thais Villas, de El intermedio, con todo el amor del mundo que padrea a Vito Quiles a la salida del Congreso mientras miles de tipos le dan al like. Gabriel Rufián, con ese punto chulesco de malote tierno, se ha convertido en uno de los políticos que más engancha a la generación tiktoker, esa misma que lo propuso —por votación— como el entrevistado perfecto para que asistiese a La revuelta a medirse con Broncano, donde toreó con gracia todo lo que se esperaba: Ábalos, la bachata con Ester Expósito, las relaciones sexuales del último mes y el dinero en el banco. El rufianismo es ya un estilo político, muy alejado de la ortodoxia a la que estamos acostumbrados en la que nuestros representantes se mueven como muñegotes envarados movidos por los hilos del asesor de turno. Rufián va a puerta gayola y se deja querer por los nuevos modos que llegan directamente, con la ventaja clara de quien siempre puede hacer oposición y decir lo que piensa. Pero ese lenguaje fresco, jocoso, mordaz y nada engolado —lejano al discurso izquierdas profesoral— tiene su calado. Como dicen ahora los chavales, Rufián está en su prime, aunque la otra mitad, claro, lo odie.