Hacienda, los escalofríos y Contribuyentes en Acción

Ignacio Basco FIRMA INVITADA

OPINIÓN

FERNANDO ALVARADO

09 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando cualquier contribuyente escucha esta palabra (Hacienda), lo recorre un escalofrío. Ese miedo es real. Lo sienten los autónomos que viven pendientes de plazos imposibles, las familias que no entienden cartas escritas en un lenguaje ininteligible, las pequeñas empresas que tiemblan ante una inspección… Es la sensación de que cada contribuyente es un David que se enfrenta a un Goliat inabarcable, desproporcionado y siempre armado con la presunción de tener la razón.

Pero una cosa tenemos muy clara: no queremos amparar a quienes defraudan. Quien elige conscientemente engañar al sistema debe asumir las consecuencias. Lo que defendemos es que la inmensa mayoría de los contribuyentes, que cumplen con sus obligaciones, no pueden ser tratados como presuntos delincuentes por defecto.

Por eso hoy nace una voz distinta. Porque este miedo no es inevitable. Porque los contribuyentes sostenemos el Estado y, sin embargo, nadie nos representa. Presido el Movimiento de Contribuyentes en Acción. Como contribuyente, como ciudadano que ha vivido en primera persona esta lucha desigual, estoy convencido de que ha llegado el momento de pasar del miedo a la acción.

Sin contribuyentes no hay Estado. Sin nuestra aportación, nada de lo que consideramos esencial sería posible. Por eso ha nacido este movimiento, como una necesidad real de dar voz a millones de personas que sienten lo mismo.

Nuestra pretensión es cambiar que la palabra «Hacienda» deje de significar miedo y que la relación entre ciudadano y Estado se base en la confianza, justicia y respeto mutuo.

Solos no podemos, pero juntos sí. La queja aislada, por legítima que sea, no cambia nada. Lo que transforma la realidad es la organización, la perseverancia y la fuerza colectiva.

Nuestro objetivo no es solo reaccionar ante los problemas, sino también anticiparnos proponiendo soluciones. Creemos en un sistema tributario claro, simple y equilibrado. Queremos que cualquier ciudadano pueda entender lo que paga y por qué lo paga. Apostamos por simplificar modelos, por eliminar trámites redundantes y por introducir el principio de proporcionalidad, que una sanción nunca sea desproporcionada en relación con el error cometido.

Queremos estar presentes en el debate político y legislativo. Pedimos a los legisladores y partidos políticos que nos escuchen, que consulten antes de legislar, que comprendan que el contribuyente es el ciudadano real, de carne y hueso, que mantiene en pie el Estado.

Por eso este movimiento es más que una idea, es una invitación. Una invitación a no resignarse, a compartir experiencias, a transformar la indignación en acción. Porque detrás de cada impuesto hay una persona. Detrás de cada sanción hay una historia. Y detrás de cada contribuyente hay un derecho a ser tratado con respeto y dignidad.

Dimos un primer paso. No será el último. Queremos ser un punto de encuentro, un espacio de confianza, un lugar desde el que reclamar lo que nos corresponde: transparencia, justicia y trato humano.