Sí, la corrupción existe
Salta la noticia de las supuestas —aún no juzgadas— acciones ilegales de Cristóbal Montoro mientras fue ministro de Hacienda. Me cayó el alma a los pies. Llueve sobre mojado. Tras ver lo que ha ocurrido con Koldo, Cerdán, Ábalos y compañía —aún está mucho por salir— deduzco que la corrupción existe.
Como contribuyente me enerva que los políticos a los que votamos democráticamente —unas legislaturas a unos, y otras legislaturas a otros— nos perciban como a seres a los que se les puede denigrar, tratar como un cero a la izquierda sin explicaciones ni dimisiones. Ellos, mientras, nos cobran impuestos a destajo para gastarlos en su beneficio personal. Harta. Marisa García. lugo.
Inmigración legalizada
Cuánta ignorancia de quienes, presidente del Gobierno incluido, comparan la actual migración ilegal con la salida de españoles hace más de 70 años hacia Alemania y otros países europeos. La gran mayoría llevaban contratos laborales por la colaboración de los Ejecutivos de los países de destino. También llevaban su documentación personal. Eran conscientes de que si no había integración o se cometían irregularidades eran devueltos a España. Hoy, en los actuales procesos no se sabe ni la procedencia ni los nombres de estas personas migrantes. Al tiempo se enriquece y facilita la labor de las mafias que los trasladan.
Ante ello la admisión debe ser reglada, documentada y controlada, con derechos y obligaciones, entre ellas la adaptación al país de acogida, lo que el Gobierno no está haciendo. De ahí su ilegalidad y el rechazo, que va en aumento al igual que la entrada de estas personas. El resto de Europa está tomando cartas en el asunto al respecto, no queda otra. Ángel Santamaría Castro.