¿Basta con que llueva? Así ve el agua la ciudadanía gallega
OPINIÓN
En Galicia llueve. Mucho. Esa percepción de abundancia ha calado hondo. No en vano, se le conoce como «el país de los mil ríos». Sin embargo, el agua no es solo cuestión de cantidad, sino también de calidad y de cómo se gestiona. Los problemas del agua no se resuelven simplemente porque llueva.
Confiar en esa abundancia puede ser engañoso. El cambio climático no se manifiesta solo en sequías más frecuentes e intensas. También altera los patrones de precipitación, provoca inundaciones más severas y ejerce presión sobre unas infraestructuras hidráulicas que no siempre están preparadas. Galicia también sufre estos efectos.
El Real Instituto Elcano, uno de los principales think tank españoles, acaba de publicar un estudio sobre percepción ciudadana en torno al agua en seis comunidades autónomas: Andalucía, Cataluña, Comunidad de Madrid, Región de Murcia, Comunidad Valenciana y Galicia. El análisis, basado en una encuesta realizada entre febrero y marzo de 2025, muestra que la población gallega es la que expresa menor preocupación por los problemas relacionados con este recurso.
En una escala de 0 a 10, la preocupación de los gallegos es de 5,2, frente al 7 de regiones como Andalucía o el Arco Mediterráneo. Además, un 19 % admite que los problemas del agua no le preocupan en absoluto.
Esta falta de preocupación se refleja de forma práctica en que solo un 42 % de los gallegos sabe lo que paga en su factura del agua, y un 25 % afirma que no se fija en ella. Abrir el grifo y que salga el agua se percibe como algo que está garantizado, cuando en realidad es el resultado de una red técnica compleja que requiere de inversiones y de un mantenimiento constante. Y el coste real del servicio no termina ahí, también incluye recoger las aguas residuales, depurarlas y devolverlas al medio en condiciones seguras. Todo ello forma parte de un ciclo que a menudo permanece invisible para la ciudadanía. Tomar conciencia de esta realidad es clave, porque lo que se ignora, difícilmente se valora o se protege.
También hay una brecha entre percepción y realidad en cuanto al uso del agua en sectores económicos. Un 44 % de los encuestados gallegos cree que la industria es el mayor consumidor en España, cuando en realidad la agricultura representa entre el 60 % y el 80 % del consumo, en línea con las demás regiones encuestadas. Esta desinformación condiciona el respaldo a determinadas medidas y refuerza narrativas que no se ajustan a la realidad hídrica del país.
Galicia también se sitúa entre las comunidades que más rechazo muestran hacia el uso de agua regenerada o desalada, quizá porque no perciben estos recursos como necesarios. Además, es el territorio en el que las personas encuestadas aseguran tener un mayor grado de desconocimiento o falta de información sobre esta materia.
Ahora bien, también es la región donde más habitantes creen que podrían reducir su consumo diario de agua. Más que una contradicción, este dato apunta a una sensibilidad latente que, con información clara, confianza institucional y un discurso que sitúe el agua en el centro del debate público, podría ser el punto de partida para avanzar hacia una cultura del agua más sostenible en Galicia.
Recientemente, la Xunta ha anunciado una inversión de 144 millones de euros en el 2025 para mejorar la eficiencia hídrica y avanzar hacia una gestión integrada del ciclo del agua. Es una oportunidad importante. Pero sin comunicación eficaz, sin romper mitos y sin implicación ciudadana, cualquier avance será insuficiente. Comprender qué piensa y qué está dispuesto a asumir el ciudadano será clave para avanzar hacia una gestión del agua más resiliente.