Charlas de amigos

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

MONICA IRAGO

24 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

No hace demasiado tiempo en mi barrio había un señor muy elegante que fumaba puros de forma pausada y que, desafiando los designios de la moda, solía portar sombrero. Entre calada y calada, saludaba a los vecinos que pasaban por delante de la terraza más soleada del barrio, que era el sitio en el que se solía juntar con un amigo a tomar un vino antes de comer.

Hablaban poco, pero cuando lo hacían se miraban a los ojos y luego volvían a posar su mirada en el ir y venir del barrio. Saludaban mucho y criticaban poco. Si acaso, cuando algo de lo que veían les desagradaba, el del puro solía exclamar. “¡Qué desastre!” y seguían a lo suyo.

Ayer vi en la misma mesa que solían ocupar aquellos buenos amigos a cuatro adolescentes, seguramente también buenos amigos. Uno de ellos hablaba enérgicamente, pero ninguno de los otros tres le prestaba atención. Enseguida me di cuenta de que el primero charlaba a través de unos auriculares inalámbricos con otra persona que no estaba en la mesa. Los otros tres se mantenían en silencio y con la vista fija en la pantalla de su móvil, por lo que seguramente estarían «hablando» a través de alguna APP con otras personas no presentes en la mesa o quizás, en el colmo del despropósito, sí estaban «hablando» entre ellos, pero a través de sus dispositivos móviles.

El señor elegante de puro y sombrero y su fiel amigo ya no están entre nosotros, pero de seguir estándolo el «¡Qué desastre!» del señor del puro seguramente retumbaría en todo el barrio. Tone González Fernández. A Coruña.