¡Menos lobos!

Santiago Bas López DOCTOR EN BIOLOGÍA

OPINIÓN

ADAM WAJRAK / UNIVERSIDAD DE HUELV | EUROPAPRESS

15 ene 2024 . Actualizado a las 13:55 h.

Si censamos la población del municipio de Vigo, llegaremos a la conclusión de que tiene una densidad de 2.686 habitantes por kilómetro cuadrado. Si extrapolamos ese dato a toda Galicia, concluiríamos que en la comunidad gallega vivimos 79.435.764 personas. Resultado totalmente falso, ya que somos menos de tres millones.

Si se hace un censo de lobos en la comarca donde se sabe que hay mayor densidad (el norte de Lugo), ese dato vale para esa comarca; pero no se puede generalizar para toda Galicia, como se pretende hacer a partir de un reciente censo realizado allí.

Lo cierto para toda Galicia es que los censos oficiales de la Xunta arrojaron los siguientes resultados: en 1995 había 141 grupos de lobos (Bárcena, 1997); en el 2015 había 90 y en el 2022 se sumaban 93 (Llaneza, 2015- 2022). En concreto, en Pontevedra en el 1995 había 21 grupos; en el 2015, 13 y en el 2022, 7 (Bárcena 1997 y Llaneza 2015- 2022).

Numerosas publicaciones científicas concluyen que el número medio de lobos por grupo en toda Europa oscila de 3 a 5, y en España una reciente investigación sobre 43 grupos concluyó que tenían de media 3,5 lobos en verano y 4,1 en invierno (Fernández-Gil y colaboradores 2020). En nuestro reciente censo, en Pontevedra y Ourense en el período 2017-2021 obtuvimos una media de 3,7 lobos por grupo. Fueron examinados 10 grupos (Bas y colaboradores, en prensa). La cifra media de 8 lobos por grupo que da la Xunta únicamente se alcanza en Alberta (Canadá) y en Yellowstone (Fernández-Gil y colaboradores. 2020). Esas cifras medias en España no son creíbles y menos en Galicia. El censo de lobos de la Xunta no subestima el número de lobos. Lo sobreestima y mucho. El hecho de que los ganaderos reclamen más ayudas solo significa que están más informados de sus derechos.

Los lobos son de todos y a cada gallego nos cuestan unos 20-25 céntimos al año, pues ese dinero sale de nuestros impuestos, de nuestros bolsillos. Y no es ningún derroche, pues los ganaderos se merecen todo nuestro respeto.