Villa de Pitanxo

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

ZIPI | EFE

29 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Por qué no denuncian las condiciones en el mar?

Continúan las investigaciones, informes periciales, declaraciones de testigos y actuaciones judiciales sobre la muerte de 21 tripulantes del buque gallego Villa de Pitanxo. Un accidente marítimo que podría tener como responsables, tanto civil como penalmente, a la empresa armadora y al patrón del buque pesquero por presunta negligencia. Llama mucho la atención el silencio cómplice y la cobardía de muchos integrantes del sector pesquero. Saben de las condiciones tercermundistas y precarias de muchos centros de trabajo y a pesar de todo no se atreven a alzar la voz en contra de todos esos atropellos que, en ocasiones, se llevan la vida de decenas de inocentes. Ojalá se haga justicia para todas las familias afectadas en particular y del mar en general.

Algunos tripulantes cuestionan, en sede judicial, la seguridad del pesquero, incluso niegan que se realizase ningún tipo de simulacro a bordo. Las jornadas eran maratonianas, de hasta 24 horas de trabajo; las medidas higiénicas y sanitarias brillaban por su ausencia, las relaciones de los mandos con el personal eran tensas y así describen un largo etcétera de irregularidades que ponen los pelos de punta a cualquier persona que tenga algún amigo, vecino o familiar trabajando en algunos de estos buques pesqueros. José Manuel Pena.

«Il ritorno d’Ulisse in patria»

Tanto da. Mientras Penélope se mantenga ciega y no pueda más que vivir agonizando sobre recuerdos, tanto da quién le haga creer que su Ulises está de vuelta en casa... Así lo narra Claudio Monteverdi a sus setenta años en su Dramma per musica titulado Il ritorno d’Ulisse in patria, estrenado en Venecia en 1640, y así nos lo hizo llegar el Ensemble I Gemelli este lunes, llenando de aplausos y auténtica magia las butacas del Teatro Colón de A Coruña. Entre la cantidad de emociones mortales que el libreto de esta obra musical proponía, resaltaban la fortuna, el amor o la fragilidad humana, que constantemente engañaban y ponían a prueba a los pobres personajes de la Odisea. I Gemelli no solo recogió esta expresión de un texto precioso tan literario como filosófico, sino que le dio forma humana, lo caracterizó con una puesta en escena repleta de la simplicidad que necesita una buena historia y consiguió remover con gusto los pensamientos de muchos de los que allí nos guardábamos expectantes. Recitativos repletos de afectos y sensibilidad, pequeñas ciacconas que llamaban al baile de inmediato, ecos pastorales acompañados de flautas y violines llenos de color y resonancias en pizzicato de un bajo continuo que no dejó indiferente a ninguno de los sentidos que todo el público estábamos poniendo en este viaje musical completamente fantástico.

«Bueno, ¡vaya maravilla! ¡Lo he disfrutado como una niña pequeña!». Este fue el primer comentario que se sintió en la calle mojada de lluvia tras las tres horas que duró la opereta prácticamente sin respiro alguno. Gracias, I Gemelli. Creo que hoy nos hemos despertado todos cantando Tutto fa con una sonrisa. Laura Estévez Fernández. Oleiros.

Las puertas no se abren solas

Allí estaba un hombre en silla de ruedas intentando entrar en una cafetería. Se esforzaba empujando la puerta. Mientras me acercaba, no podía dejar de fijarme en él y pensar en la frustración que debía de estar sintiendo. ¿Es tan difícil instalar un timbre, poner puertas automáticas o simplemente dejarlas abiertas? Hay opciones, y aunque no sé cuál es la mejor, no deberíamos permitir que las puertas se conviertan en barreras. Berta Esquirol Cano. Barcelona.

Prácticas médicas

Quería señalar al HM Modelo como un paradigma de las buenas prácticas médicas. Extraordinaria la amabilidad y empatía de los profesionales que cuidaron mi cuerpo y mi espíritu. Exhibieron valores que todo paciente agradece tanto cómo la buena formación en el ejercicio de su profesión. Dos operaciones consecutivas, veinte días de uci y otros veinte de habitación hospitalaria. Nunca pude imaginar que me encontraría con tan buena gente. Enfermeras, médicos, auxiliares, personal en prácticas, administrativos y limpiadoras, se desvivían por ayudar. La uci es dura, pero esos profesionales no permitieron en ningún momento que perdiera la sonrisa. Destaco el buen hacer y la humanidad de todos los especialistas del centro con los que tengo diversas citas, debido al carácter multidisciplinar de mi enfermedad. Bien por esa entrega y buenas prácticas. José Antonio Díaz Núñez. A Coruña.