Los informativos han mostrado miles de veces la entrada al Congreso de los Diputados, pero nunca como lo hizo esta semana Televisión Española. Comenzaba el debate de investidura cuando, desde La 1, Carlos Franganillo se adentraba en el edificio narrando la noticia mientras avanzaba en un sorprendente plano secuencia, solo interrumpido por un breve corte, que iba desde la plaza de las Cortes hasta la puerta del hemiciclo y el Salón de los Pasos Perdidos. Con una concepción tan simple, aunque técnicamente compleja, el espectador pudo por primera vez pisar las alfombras y entrar virtualmente al interior de ese lugar clave en la vida pública del país. Incluso desde un informativo serio y desde un lugar tan conocido como el Parlamento es posible buscar ángulos inéditos y contar cosas nuevas o contar las mismas con otros enfoques. Solo hacen falta buenas ideas y personas que se esfuercen por materializarlas.
No aciertan todavía quienes piensan que la inteligencia artificial puede hacer un trabajo equiparable al de los humanos. Los guionistas de Hollywood, tras cinco meses de huelga ejemplar, han conseguido poner por contrato a los robots en su sitio y darles la categoría que les corresponde, la de una herramienta más. La noticia del Congreso la podría redactar cualquier ChatGPT, pero solo las personas pueden darle valor añadido.