Medir los tiempos

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

Rodrigo Jimenez | EFE

08 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Los teóricos de la gestión política dan mucha importancia a eso que llaman medir los tiempos y que consiste, resumiéndolo mucho, en hacer y decir las cosas que me convienen en el momento en que más me favorecen o menos daño me pueden producir. Por eso, las medidas impopulares pero obligadas se toman en los primeros compases de la legislatura y se reservan para los finales las decisiones que pueden calentar el corazón o el bolsillo de los votantes. Por ejemplo, una falsa reforma laboral que en realidad no cumple lo prometido iría en la primera mitad de la legislatura, pero una subida de las pensiones se anuncia cuando se entra en el calentamiento para nuevas elecciones. Y tanta más subida cuanto mayor sea la distancia que necesiten recuperar en las encuestas. Debe de ser mucha para anunciar un ocho y medio, aunque ni con eso consigan nuestros pensionistas mantener su poder adquisitivo. Debe de ser mucha la distancia para esa subida a los funcionarios.

Pero también atisban problemas por la izquierda, porque ya vamos a un muerto por día, y presumiendo, con la eutanasia. Porque vuelve por sus fueros la memoria histórica unilateral, para resucitar odios desenterrando muertos. Y luego está lo de los colegios mayores, que ya es para nota: semejante vulgaridad sería inconcebible sin las leyes de educación que nos hemos dado, en las que no ha faltado educación sexual ni de género, con mucho póntelo y pónselo para niños.

Es hora de reconocer que el enfoque ha ido mal, y que los delitos sexuales entre los jóvenes siguen creciendo, y el maltrato machista también. Quizá lo saben y necesitan justificarse con una novatada muy vulgar —inconcebible no hace tanto—, pero menos aberrante que otras.