Meloni tampoco se cargará la UE

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira SIN COBERTURA

OPINIÓN

DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

28 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace siete años la UE temblaba con la victoria de una fuerza de extrema izquierda y la total pérdida de influencia de los dos partidos centrales de Grecia. El rupturista de guardia era Alexis Tzipras, del que presumía a todas horas Pablo Iglesias, y a su grupa iba nada menos que un economista de prestigio y, además, considerado como un sex symbol. Varoufakis se llamaba.

Nada más barrer en las urnas, gritaron todos sus compromisos: no a la austeridad de la UE, no a pagar la deuda del país, más impuestos a los ricos y toda la retahíla habitual del que no tiene que gobernar. Pero fue al cruzar la plaza Syntagma hacia el palacio presidencial, cuando el discurso se borró solo. Varoufakis se acabó yendo a forrarse con conferencias en el sector privado, Tsipras aceptó a los hombres de negro, privatizó las principales empresas y puertos del país y hasta vendió algunas de sus miles de islas en el Egeo para cumplir con sus obligaciones y evitar la ruina de sus paisanos.

El precio, es cierto, fue la derrota electoral y los insultos de los que antes le jaleaban, pero Grecia logró salir de la crisis con el apoyo de Bruselas. Y ese mismo paralelismo se podría hacer con el populista Babis en la República Checa. O Con Orbán y los Kazcynski en Hungría y Polonia. Gritan mucho en los mítines y exacerban los ánimos de los suyos, pero cumplen con todas las exigencias de la UE para garantizarse su cobertura política y económica.