Insultos

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

Rodrigo Jimenez | EFE

12 sep 2022 . Actualizado a las 12:28 h.

Si hay un político que ha recibido insultos y descalificaciones ese ha sido Pedro Sánchez. Desde que llegó al poder. Recordemos la veintena que le propinó de una tacada Pablo Casado. Aquí, una selección: traidor, el mayor felón de la historia democrática de España, presidente ilegítimo, ridículo, incapaz, ególatra, mentiroso compulsivo. En otra ocasión le tildó de golpista. Es difícil llegar más lejos. Entonces los mismos que ahora se rasgan las vestiduras por las invectivas socialistas al líder de la oposición callaron, cuando no asintieron. Feijoo anunció tras ser elegido al frente de los populares que no venía a insultar a Sánchez. Buen inicio. Visto lo visto, sí para recibirlos. Tras la debacle de Andalucía y fruto de la desesperación, la Moncloa dio la consigna: el único objetivo era el expresidente de la Xunta, para intentar dar la vuelta a unas encuestas muy adversas. Hacia él apuntaron sus baterías: mentiroso, cínico, insolvente, sectario... En el debate del Senado, Sánchez le golpeó una y otra vez, simplemente utilizando las propias palabras de Feijoo, preguntándose si sus meteduras de pata en materia económica eran fruto de la insolvencia o de la mala fe. Y finalmente le dijo algo muy grave: que los que le habían puesto como líder popular eran las grandes empresas energéticas y corporaciones. Pero, dicho esto, ¿Feijoo ha cumplido su promesa de no insultar? Referirse a Sánchez como el Otoño del patriarca, el título de la novela de García Márquez sobre un dictador sanguinario que llega al poder gracias a un golpe militar, puede resultar peor que cualquier insulto, aunque su intención no fuera hacer una comparación literal. Antes, le había llamado caudillista, ególatra o egoísta. Muy mal asunto que la política se centre en quién insulta más o menos y no en los problemas de los ciudadanos.