Navegando entre orcas y veleros

Bruno Díaz López BIÓLOGO DIRECTOR DEL INSTITUTO BDRI Y ESPECIALISTA EN CETÁCEOS PARA LA UNIÓN INTERNACIONAL PARA LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA.

OPINIÓN

María Pedreda

06 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Para todos aquellos cuya vida está ligada al mar, nuestro día a día se basa en que no hay que tenerle miedo, pero nunca perderle el respeto. Esta premisa se podría aplicar a las recientes interacciones entre veleros y orcas. De ahí que informar con rigor, sin sensacionalismos y con conocimiento científico, es fundamental para evitar que se generen miedos innecesarios y facilitar el respeto por la mar y sus habitantes.

El principal factor que condiciona la presencia de orcas en Galicia es la búsqueda y captura de su principal presa: el atún rojo. Las orcas se desplazan siguiendo a los atunes que migran de las frías aguas del Atlántico Norte al Mediterráneo en primavera para desovar, y pasan de nuevo por las aguas gallegas cada verano/otoño en su regreso hacia el norte. Para la búsqueda y captura de sus presas, las orcas pueden desplazarse un promedio de 120 kilómetros diarios a una velocidad media de 6 nudos alcanzando los 30 nudos durante breves períodos de tiempo.

Ello, sumado a la cooperación entre individuos y el desarrollo de técnicas de caza altamente especializadas, aumentará las posibilidades de éxito en la captura de alimento. Sin embargo, la pérdida de tiempo y energía dedicados a acciones fallidas y estrategias de caza inadecuadas harán que los errores sean perjudiciales para la supervivencia y la fecundidad de los ejemplares.