La cara de María del Monte

OPINIÓN

María del Monte, durante el pregón de Sevilla el pasado día 23 de junio
María del Monte, durante el pregón de Sevilla el pasado día 23 de junio Europa Press

Por si hay una pregunta en el aire, por si alguna duda sobre las declaraciones que hizo Isabel Pantoja en el Orgullo, la respuesta está en la cara de María del Monte. Solo con verla en directo al lado de Boris Izaguirre retransmitiendo la otra parte de la fiesta LGTBI+ bastó para entender que en la manera de confesarse las dos examigas guardan mucha diferencia. Mientras María dio un pregón con el corazón en la mano y la bandera del arcoíris sobre sus espaldas, en un gesto de valentía después del fallecimiento de su madre, Isabel se elevó sobre el escenario en la ambigüedad de una frase de artista queda bien que no ha acabado por confirmar ni desmentir nada. Tanto es así que su bisexualidad ha sido motivo de debate en los programas de televisión porque su salida del armario ha sido tan light que para algunos sigue encerrada en la habitación de Cantora. Por eso a María del Monte, las palabras de Isabel se le atragantaron en el estómago como una muestra más de la distancia sideral que existe entre ellas desde que dejaron de ser amigas. Un folklore muy diferente también en el modo de expresar sus preferencias y su apoyo a un colectivo tan necesitado en todos los ámbitos. Que María del Monte e Isabel salieran de la mano hace mucho tiempo abrió un camino, pero treinta años después aún tiene mucho polvo encima.