Desprendimiento de retina, ¿qué hago?

Francisco Gómez-Ulla de Irazazábal DIRECTOR MÉDICO DEL INSTITUTO OFTALMOLÓGICO GÓMEZ-ULLA. CATEDRÁTICO DE OFTALMOLOGÍA

OPINIÓN

05 jul 2022 . Actualizado a las 09:08 h.

Iniciado ya el verano, es importante recordar que el desprendimiento de retina es, junto con la conjuntivitis, la patología que más duplica sus casos en el período estival. Lo hace por el mayor estímulo lumínico que hay, de ahí que sea una de las afecciones oftalmológicas que veremos con más frecuencia que en el invierno. Para prevenirla debe extremarse la protección de los ojos en verano, especialmente la población de riesgo. Esta recomendación va dirigida a las personas con miopía, las operadas de cataratas o aquellas que hayan sufrido un traumatismo importante en el globo ocular de forma previa o con una retinopatía diabética no controlada, así como a las que tienen antecedentes de desprendimiento de retina en sus familiares más próximos.

Hablamos de una enfermedad grave, que en ausencia de tratamiento produce ceguera en el ojo en el que se padece. Su síntoma más característico es la aparición de una cortina oscura que disminuye el campo visual. Sin duda, el más reconocido por los pacientes que han sufrido un desprendimiento de retina. Sin embargo, debe prestarse mucha atención a la aparición súbita de moscas volantes o a un aumento brusco de las ya existentes, así como a la presencia de destellos luminosos. Todos estos síntomas deben ser motivo de consulta urgente.

El diagnóstico precoz y la atención en el menor tiempo posible serán claves para preservar la visión, ya que las posibilidades de mejora serán mayores si no se llega a desprender la zona central de la retina, es decir, la mácula.